Estuche del Anillo
Un estuche de terciopelo que se abre y deja ver el anillo con sus nombres · vino, marfil y oro
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Este es el catálogo completo de invitaciones de boda: 15 diseños entre acuarelas botánicas, líneas editoriales en blanco y negro y piezas interactivas como un sobre de lacre que se rompe al tocarlo o una cámara instantánea que revela la foto de la pareja. Si estabas buscando un ejemplo de invitación digital boda antes de decidir cuál pedir, aquí tienes varios para comparar uno al lado del otro.
Van desde Arco Sage, minimalista y lleno de aire, hasta Romance Oscuro, con fondo negro y rosas vino — así lucen algunas de nuestras invitaciones de matrimonio, listas para personalizar en minutos. Sumamos Eucalipto, nuestro diseño botánico de siempre, y piezas con mecánica propia: un mensaje que sale de una botella en la playa, un periódico antiguo que gira con el titular «¡Se casan!», un pase de abordar que se sella al tocarlo.
Un estuche de terciopelo que se abre y deja ver el anillo con sus nombres · vino, marfil y oro
Un pase de abordar frente a la ventanilla del avión: rasga el talón, se estampa «ABORDADO» y despegan · azul atardecer, coral y oro
Una botella llega a la orilla del Caribe y al destaparla se desenrolla el pergamino con sus nombres · turquesa, arena y coral
Un sobre que se abre al romper el sello · papel crema, tinta vino y velas
Estilo revista · tipografía grande, blanco y negro con un toque salvia
Un periódico antiguo entra girando con el titular «¡Se casan!» y sus nombres en primera plana · sepia, papel crema, tinta y vino
Una cámara instantánea sobre la mesa: al tocarla sale la foto y se revela con sus nombres escritos a mano · roble, crema y salvia
Verde oliva y dorado, elegante y fresco. Con cupos por invitado.
Minimalista moderno · verde salvia, arcos y mucho aire
Elegancia clásica · mármol Carrara con filos dorados
Grabado botánico antiguo · rosas granate y verde herbario
Jardín japonés · cerezo en flor, rosa pálido y tinta
Boho cálido · pampas, arcilla y flores secas
Moody chic · fondo negro, rosas vino y oro viejo
Artesanal delicado · puntilla calada y tonos crema
La diseñamos para tu fiesta, con tus fotos y tu canción. Lista en 24 horas hábiles y pagas al aprobarla.
Antes de mandar la invitación de matrimonio, hay una pregunta que resuelve la mitad del trabajo: ¿ceremonia y recepción son en el mismo lugar o no? Si son distintos —la iglesia a las 4 y el salón a las 6, por ejemplo— necesitas un diseño que soporte dos mapas y dos horarios sin verse apretado. Ese detalle cambia todo. La mayoría de nuestras invitaciones de boda digitales ya vienen preparadas para eso.
Con la paleta pasa algo parecido a los 15 años: si el vestido y la decoración van en tonos tierra, una invitación en negro y dorado tipo Romance Oscuro rompe la armonía. Mejor buscar entre Terracota Boho, Jardín Victoriano o Sakura, que comparten esa gama cálida. Si la boda es de noche, elegante y en un salón cerrado, Mármol y Oro o el sobre de lacre suelen encajar mejor que las piezas de playa.
Las tarjetas de invitación de matrimonio con mecánica interactiva —el sobre que se rompe, la instantánea que revela la foto, la botella que llega a la orilla— funcionan muy bien para parejas jóvenes o bodas informales. Para una ceremonia más tradicional, con papás que reparten la invitación entre familiares mayores, un diseño más sobrio como Editorial o Encaje y Crochet suele sentirse más a tono.
Los nombres completos de los novios, la fecha, y si aplica, quién invita — muchas familias colombianas todavía ponen «Fulano y Fulana, junto con sus padres, tienen el gusto de invitar a...». Suma el código de vestuario (formal, semiformal, colores a evitar si la novia no quiere que nadie se vista igual), el horario exacto de cada momento, y si hay mesa de regalos o lluvia de sobres, dilo sin rodeos: ahorra veinte preguntas por WhatsApp la semana previa.
Entre cuatro y ocho semanas antes, dependiendo de cuántos invitados vienen de otra ciudad — si hay tíos que tienen que sacar tiquete, mejor avisar con más tiempo. El enlace se manda por WhatsApp y cada invitado lo abre desde cualquier celular sin instalar nada; al tocar «Confirmar asistencia», escribe su nombre y cuántas personas lo acompañan, y ese mensaje cae directo al WhatsApp de los novios. Ya no toca perseguir a nadie ni armar una hoja de cálculo a mano: la lista de confirmados se arma sola en el chat.
La invitación de boda digital en su versión Express cuesta $45.000: entras al editor, escribes los nombres, la fecha y el lugar sobre el diseño Eucalipto viéndolo en vivo, y al pagar por Nequi queda publicada en tu propio enlace, sin marca de agua. Si prefieres algo diseñado desde cero para la historia de la pareja —con la sesión de compromiso, la canción del primer baile y los dos mapas de ceremonia y recepción— la PRO cuesta $190.000, se entrega en 24 horas hábiles y se paga cuando la apruebes.
Si la ceremonia y la fiesta quedan en sitios distintos, dilo clarísimo con un botón de mapa para cada lugar. Es el error que más dolores de cabeza causa el día del evento.
Si no quieres invitados de blanco o de un color específico, ponlo directo en la invitación. Nadie se ofende por una nota escrita con anticipación; sí se ofenden si se enteran después.
Los que tienen que comprar tiquete o pedir permiso en el trabajo necesitan la fecha cuanto antes, aunque el resto de detalles se termine de pulir después.
Si prefieren aporte en efectivo o transferencia en vez de regalo físico, dilo en la invitación con el mismo tono del resto del texto — casi siempre se agradece la claridad.
Elige el diseño en el editor y activa tu invitación de boda por $45.000, o escríbenos por WhatsApp para la versión PRO hecha a la medida de su historia.